Dan Simmons en Hyperion (1989). El Gran Error.

3 abril 2011

“Nuestra casa se eleva en una colina baja donde, en invierno, las curvas pardas del parque parecen el terso flanco de una bestia hembra, muslo musculoso y veloz. La casa muestra sus siglos de crecimiento: una torre de jade en el patio del este recibe la primera luz del alba, gabletes en el ala sur arrojan triángulos de sombra en el invernáculo de cristal a la hora del té, balcones y un laberinto de escaleras exteriores a lo largo de los pórticos del este se enzarzan en juegos Escher con las sombras de la tarde. Fue después del Gran Error, pero antes de que todo se volviera inhabitable. En general ocupábamos la finca durante lo que extrañamente llamábamos «períodos de remisión», temporadas de diez a dieciocho meses de tranquilidad entre espasmos planetarios cuando el maldito miniagujero negro del Equipo de Kiev digería trozos del centro de la Tierra y aguardaba su próximo festín. Durante los «Tiempos Malos» nos trasladábamos a casa del tío Kowa, más allá de la Luna, en un asteroide terraformado llevado allá antes de la migración éxter”. (…)

“Al cabo de tres mil años de coquetear con la democracia, las familias de Vieja Tierra habían comprendido que el único modo de evitar la chusma era impidiendo que se reprodujera. O, mejor aún, patrocinando flotas de naves seminales, gironaves exploradoras, nuevas migraciones por teleyección, la temerosa urgencia de la Hégira, para que esa gente procreara allá y dejara en paz Vieja Tierra. El hecho de que el mundo natal fuera una vieja desdentada y enferma alentó el espíritu pionero de los miembros de la chusma. No eran tontos”. (…)

“Durante el primer siglo después del Gran Error, Gea estaba herida de muerte, pero su agonía era lenta. La devastación era tremenda durante los Tiempos Malos que se repetían con creciente frecuencia en espasmos precisos, remisiones más cortas, consecuencias más terribles después de cada ataque, pero la Tierra permanecía y se reparaba como mejor podía”. (…)

“En vez de matarme [los éxters], me contaron una cosa. Me mostraron interferencias de ultralínea, grabaciones en haz cerrado, y sus propios registros de la fecha en que habían huido del Sistema de Vieja Tierra, cuatro siglos y medio antes. Los hechos eran terribles en su sencillez.

El Gran Error del 38 no fue tal. La muerte de Vieja Tierra obedeció a un plan de ciertos elementos del TecnoNúcleo y sus aliados humanos en el creciente gobierno de la Hegemonía. La Hégira se organizó detalladamente décadas antes de que ese agujero negro descontrolado se hundiera «por accidente» en el corazón de Vieja Tierra. La Red de Mundos, la Entidad Suma, la Hegemonía del Hombre, se originaban en el más pérfido parricidio. Ahora se mantenían mediante una discreta y deliberada política de fratricidio: el exterminio de toda especie que mostrara el menor potencial para la competencia. Y los éxters, la única otra tribu humana libre para vagabundear entre los astros y el único grupo no dominado por el TecnoNúcleo, era el siguiente paso en la lista de extinción”.

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No les votes

6 marzo 2011

Ilustración: Ben Garrison

www.nolesvotes.com



Arcadi Oliveres: Estamos en manos de delincuentes

29 enero 2011

El Catedrático de la UAB y Doctor en Ciencias Económicas Arcadi Oliveres en una conferencia de la FAIV, hablando sobre la corrupción económica mundial con una claridad meridiana. Como se suele decir en estos casos: se puede decir más alto pero no más claro:

Parte1

Parte2

 


Indignez Vous! en español

29 enero 2011

Gracias a ffuentes ya tenemos un enlace a una traducción al castellano del imprescindible librito del señor Hessel:

http://pastebin.com/1ruz3f8v

Se ruega máxima e indignada difusión.


Louis CK – Estar arruinado

15 enero 2011

Grandísimo monólogo.


Indignez vous!

31 diciembre 2010

ACTUALIZACIÓN 29 De Enero: Traducción al castellano > aquí

´Indignez vous!´, un libro del nonagenario Stéphane Hessel contra el consumo y la competencia, se convierte en best seller.

El libro en pdf  > aquí

La voz de la indignación

ÓSCAR CABALLERO – París. Servicio especial

Este funcionario de la ONU fue uno de los doce redactores de la Declaración de los Derechos Humanos

Hessel pide una insurrección pacífica contra el desprecio al débil, la insolidaridad o la exaltación del dinero

En un París capital del lujo que abre hoteles a 20.000 euros la suite, el regalo más preciado en navidades, fue un librillo de 12 por 21 cm, 32 páginas y precio mini: 3 euros. Sin publicidad. Un éxito fraguado por libreros y público. Indigène, editorial alternativa de Montpellier, obtuvo así su primer superventas: diez impresiones, 850.000 ejemplares, por delante del Goncourt.

Indignez vous! (¡indignaos!) recupera el discurso resistente contra la ocupación alemana. Yel autor es un digno funcionario de las Naciones Unidas, de 93 años y cabellos blancos.

Claro que Stéphane Hessel pertenece a una especie en vías de desaparición, y no sólo desde el punto de vista biológico. Afable, capaz de recitar de memoria decenas de poemas, con el mismo educado fervor defiende a los trabajadores indocumentados y a los palestinos.

El libro, por el que no cobra derechos, celebra el 60. º aniversario de la Resistencia, “cuyo motivo básico fue la indignación”. Hessel pretende renovarla: “El poder del dinero, que tanto combatimos, nunca fue más insolente y egoísta, con servidores en las más altas esferas del Estado”.

Desbordados por el éxito del libro, sociólogos y políticos parecen evocar a Cocteau: “Cuando una situación le resulte incomprensible – aconsejaba el poeta-finja ser el instigador”.

Para Hessel no hay misterio: “La última década del siglo XX fue prometedora, cayó el muro de Berlín, creció la sensibilidad humanitaria y ecológica. Pero los diez primeros años del siglo XXI son de signo contrario: insolidaridad, crisis, abismo entre los más ricos y los más pobres. Y en el caso de Francia, una presidencia que ha exaltado el dinero, las diferencias y ese horrible término de identidad nacional”.

Herejías para un hombre cuya vida giró en torno a la cultura, el arte, el amor y la solidaridad. Nacido en Berlín, en 1917, tenía siete años cuando su familia se radica en París, en el cogollo de la vanguardia. Su madre, Helen Ground, escritora y pintora, inspiró la Catherine del trío Jules et Jim,el del inolvidable filme de François Truffaut. Jules era su padre, Franz Hessel, alemán, judío, escritor y traductor. Y Jim, el francés Henri-Pierre Roche, autor de la novela en la que se basó Truffaut.

Nacionalizado francés en 1937, Stéphane fue de los primeros en seguir a De Gaulle. Clandestino en Francia, en 1944 cayó en manos de la Gestapo. Fue torturado y deportado a Buchenwald y, dos días antes del fijado para su ejecución, cambió su identidad por la de un muerto. Huyó, le atraparon, volvió a huir.

Esa vida de regalo y una frase de Sartre – “Sólo es hombre quien se compromete”-le impulsaron a ingresar en las Naciones Unidas: fue uno de los doce redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. “Fue un milagro. Creíamos que no habría más guerras. Se conocían los crímenes de los campos; la vida retomaba sus derechos. Poco después, Corea, las guerras de descolonización, el telón de acero, devolvían beligerancia”.

Y que no le digan que son utopías su fe en el derecho internacional, en la paz para Oriente Medio – denuncia la ocupación-,en la posibilidad de un mundo sin violencia…

Hessel, protector de argelinos durante la guerra con Francia y de los sin techo y los extranjeros, hoy, reclama en su best seller “una insurrección pacífica contra el consumo masivo, el desprecio por los débiles, la competencia de todos contra todos”.

Cuidado: este libro es una bomba

Xavi Ayén

Observen al venerable señor de la fotografía.

A sus 93 años, parece reírse de los manuales del buen editor comercial, que aseguran que los ensayos políticos son veneno para la taquilla. Ah, amigos, eso era antes de la crisis. Su Indignez vous! se ha convertido en el regalo de moda estas Navidades en Francia, un país ya de por sí propenso a la indignación pero al que la crisis económica – y sus consabidos recortes sociales-está empezando a sacar de sus casillas.

Stéphane Hessel ha puesto palabras a una sensación vaga de cabreo general que flotaba en el ambiente. La gente, sí, está indignada, pero antes de Hessel no sabía muy bien por qué. Asistía al aluvión de lo que se le venía encima, intentaba cubrirse la cabeza, pero no entendía la complejidad de esa nebulosa de intereses económicos y organización del poder que, vaya casualidad, derivaba siempre en una pérdida de algo. Hessel no da compasivas palmaditas en la espalda a la gente, no les dice que “esto es lo que hay” y que hay que apechugar. Al contrario: su libro da coherencia y dignidad a la vida de sus apesadumbrados lectores, refuerza su manera instintiva de pensar, esa atávica desconfianza que anidaba en ellos hacia los poderosos y lo hace, además, sin caer en paranoicas teorías conspiracionistas al uso.

El libro de Hessel – a tres euros-dice cosas como que “la actual dictadura internacional de los mercados financieros (…) amenaza la paz y la democracia”. Apunta, pues, hacia un enemigo y reivindica la actitud del resistente – él lo fue, contra los nazis-,y el mensaje creíble de que se pueden cambiar las cosas, apelando a ese noble sentimiento que, más o menos recóndito, anida en todos nosotros: la rebelión contra la injusticia.

Son cosas que suceden en esa extraña república francesa vecina. El reino de España, y sus súbditos, esperan todavía su panfleto.

+ info aquí

visto en:

http://www.sindicat.net/n.php?n=12552


Situación económica mundial explicada en 3 minutos

16 diciembre 2010

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