Gaudí. La Salamandra del Park Güell

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Habiendo retomado recientemente ciertas investigaciones sobre Antoni Gaudí que vengo realizando de forma intermitente durante la última década, vuelvo a encontrarme por enésima vez con las más absurdas, increíbles y peregrinas explicaciones sobre el significado de sus creaciones y el simbolismo de estas, que propagadas por ciertos sectores que no puedo sino calificar de “oficialistas” y “catolicistas”, son repetidas como mantras en las más diversas publicaciones desde hace años, siendo estudiadas y consideradas verdades inmutables, cuando cualquier persona, sin ser especialista en arte o arquitectura, puede observar dichas creaciones con sus propios ojos y decidir en un segundo qué es lo que está viendo.

Esto sucede y ha sucedido desde siempre en la mayoría de obras de Gaudí, pero en el caso del Park Güell el absurdo y la ceguera, intencionados o no, llegan a unos extremos que más que preocupantes ya alcanzan la aberración pura y dura.

Uno de los iconos más conocidos y por ello más explotados comercialmente del arquitecto catalán es la salamandra situada en la escalinata de acceso al parque.

Pues bien, aún hoy en día hemos de leer en mil y una publicaciones, incluídas las editadas por la Real Cátedra Gaudí, dos absolutos sinsentidos, a saber: que se trata de la mitológica serpiente Pitón derrotada por Apolo, o –no se cual de las dos es más grave- que se trata de un dragón. En casos extremos que rozan lo demencial, la serpiente Pitón se convierte a su vez en un dragón.

¿Alguien me lo puede explicar?.

Para muestra un botón:

“El dragón de la escalera del Park Güell, según Llarch es una salamandra, cuando realmente debe ser Pitón, el dragón maligno, muerto por Apolo y enterrado en el sótano del templo dórico de Delfos, como protector de las aguas subterráneas, que en este caso vienen recogidas en la cisterna debajo de la sala hipóstila, cuyo rebosadero es precisamente la boca del dragón, que no tiene por que ser en este caso, una salamandra pues el colorido de su piel también se halla, por ejemplo, en los camaleones de Madagascar”.

Juan Bassegoda Nonell
Conservador de la Real Cátedra Gaudí


Señores eruditos, académicos y guardianes de la “fe gaudiniana”. No se si ustedes son conscientes –creo que sí- de lo dantesco de tales aseveraciones.

¿Serpiente con patas?, ¿dragón sin alas?, ¿camaleones de Madagascar?.

Por favor, seamos serios.

Vamos a ver. Cuando en la obra de Gaudí encontramos representado un dragón, como sucede en la puerta de entrada de los Pabellones Güell de Pedralbes realizada con el forjador Joan Oñós, uno de sus colaboradores habituales en esa época, vemos esto:

dragon

A pesar de lo idealizado de las formas, creo que cualquier persona, sin necesitar ningún tipo de formación o información previa, no tendría demasiada dificultad en identificar esto que vemos como un dragón, principalmente porque ES una representación de un dragón. Nada más.

En cuanto a la serpiente con patas, es vergonzoso e insultante, en primer lugar para el genial arquitecto y en segundo para quienes se acercan a su obra, sugerir siquiera semejante barbaridad. Hay en el Park Güell –como ustedes seguramente saben- efectivamente una serpiente, pero no está en la escalinata, sino un poco más arriba. No hace falta añadir más.

Para terminar, recordar a los desmemoriados que esta no es la primera ni la única salamandra de Gaudí.

Hay otra, diseñada en su juventud, que podemos encontrar en el Parc de la Ciutadella en un medallón que forma parte de la ornamentación de la Cascada en la que trabajó junto a los Fontseré y que, naturalmente, se parece bastante más a la del Park Güell que ninguna serpiente o dragón.

Simple y llanamente porque SON dos salamandras:

Salamandra Parc de la Ciutadella:

salamandra ciudadella

Salamandra Park Güell:

salamandra guell

Lamentablemente, este es sólo un ejemplo de los muchos casos similares que se dan en la lectura de los elementos y simbolismo gaudinianos, que ciertos sectores tratan de mantener dentro de unos determinados cauces de pretendida “ortodoxia católica”.

Reconocer que inequivocamente se trata de una salamandra, nos llevaría rápidamente a preguntarnos por su simbolismo, lo cual nos acercaría a una de las palabras malditas -para estos señores- cuando hablamos de Gaudí: Alquimia. Palabra que, junto a muchas otras, tratan desesperadamente de mantener a toda costa lejos del nombre del arquitecto, a pesar de las múltiples y abrumadoras evidencias en sentido contrario. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Todo esto en ningún caso pone en duda ni menoscaba la fe católica manifestada y practicada por Gaudí en la última parte de su vida. Simplemente sucede que su bagaje simbólico y creativo es mucho más amplio y diverso y muchas de sus obras y símbolos no encajan ni con calzador en el ámbito simbólico del catolicismo y por tanto no pueden ser interpretadas desde esta perspectiva. Al menos, no sólo desde ella.

Por desgracia, esta no es -ni mucho menos- la única interpretación interesadamente errónea de las representaciones gaudinianas en el Park Güell, pero esto ya es material para otro post…

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6 Responses to Gaudí. La Salamandra del Park Güell

  1. Pau dice:

    Amén.

  2. MACSALOMON dice:

    Querido mío… genial. Como siempre

  3. Zacarías dice:

    Hola! La arquitectura de Gaudí me fascina. De hecho acabo de escribir un artículo sobre La Sagrada Familia en 3D que puedes ver en línea. ¡Espero que te guste! 🙂

  4. Kirot dice:

    Sigue posteando!! .:V:.
    ^^

  5. Gonza dice:

    Interesante

  6. manolo dice:

    El gaudi es un fenomeno bueno era jeje la verdad es que es todo un ejemplo para todo el mundo que aber si salen jente komo el

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