Fútbol y fascismo

Ahora que las masas invaden las calles extasiadas por el enésimo triunfo de los gladiadores modernos, no está de más recordar el uso que los tres dictadores fascistas europeos del siglo veinte han hecho de este deporte como vehículo canalizador de poderosas energías, que de otro modo serían focalizadas en cuestiones verdaderamente importantes y peligrosas para quien está arriba gobernando el rebaño.

Yo soy el primero que ha sucumbido a la histeria colectiva, pero esto no impide dar un paso atrás y contemplar las cosas con un poco de perspectiva y preguntarse que cambios sociales podrían ser realidad si toda esta fuerza se enfocara en los puntos verdaderamente claves.

No he visto en el último año manifestaciones ni protestas masivas contra la crisis económica, el paro, o el mayor atraco de la historia conocido como “planes de rescate” bancarios, sin embargo miles de personas salen a la calle a celebrar las victorias de los colores que sienten como suyos y que quizá lo sean, pero que no nos darán de comer y más bien nos distraerán de los verdaderos problemas que hoy en día tenemos en este nuestro planeta.

Fútbol y fascismo. Doblado al castellano:

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