Flotando

Flotando entre los mundos, respiro realidad sin saborearla, inhalo pasado y exhalo jirones de futuro en cada aliento, en cada latido que me desgasta un poco más. Apartado de los sueños que siempre me han iluminado, transito por inercia una vida que no quiero pero que me obsequio a cada instante. ¿Asustado?, ¿desengañado?, ¿enfadado como un niño caprichoso?…

“…un corazón que deja pasar el tiempo y muerde”. (Calibán).

Los días se suceden sin que en ellos encuentre hilos dorados de los que tirar para retornar a las frecuencias armónicas que sostienen la vida. Perdido en esta senda gris, harto de escucharme, cansado de todo. A veces me pregunto por qué sigo y la fe responde con fuerza, pero la realidad, el campo mórfico de MI realidad es tozudo y por momentos parece invencible. La membrana de ideas que flota alrededor en la que habito, deformada por fatales experiencias se resiste a ser atravesada, superada, trascendida. Es entonces cuando el grito surge en forma de escrito purificador, que sin embargo, no alcanzo a vislumbrar como útil, más allá del desahogo sencillo y rápido, más allá de la protesta estéril, egóica.

El camino continúa y a pesar de todo no debo desfallecer. Una profunda certeza de inmortalidad reside aquí dentro, acompañada por la intuición de que esta es la ruta correcta, la única posible, para aprender lo que he de aprender, para alcanzar lo que sea que debo conocer, para regresar a esas frecuencias armónicas que un día me sostendrán de nuevo.

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